Estudiar mientras trabajas
Quien estudia trabajando no tiene un problema de comprensión: tiene un problema de horas. No puede estar en clase, así que vive de grabaciones, y volver a escuchar una clase cuesta lo mismo que la clase. Alessandria convierte esa grabación en material que se lee —y leer se puede hacer a trozos: diez minutos en el metro, cinco en la pausa. Volver a escuchar, no.
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El tiempo parcial te quita créditos, no te da la clase
En España quien trabaja tiene una figura reconocida: el estudiante a tiempo parcial, o de dedicación parcial. Se solicita, se justifica —normalmente con un contrato de al menos media jornada— y permite matricularse de menos créditos, con los plazos adaptados a esa carga.
Lo que casi ninguna normativa hace es cambiar lo que se te exige saber. La evaluación suele ser la misma, y donde hay evaluación continua —con su porcentaje escrito en la guía docente— quien no puede ir a clase pierde dos veces: pierde la explicación y pierde la parte de la nota que se juega estando allí.
Es un derecho que reparte tu carrera en más años. No es un derecho a que alguien te cuente la clase a la que no has podido ir.
El problema no es entender, es cuándo
Quien va a clase a tiempo completo tiene un recurso que nunca cuenta: las horas. Quien trabaja tiene delante la misma asignatura, la misma cabeza para entenderla, y un trozo de día así de pequeño.
La materia no es el problema: la economía se entiende, la estadística se entiende. El problema es que se entienden a las diez de la noche, con dos horas de grabación por abrir y el despertador a las seis. El único recurso escaso son las horas.
Un estudiante que trabaja no pide estudiar menos. Pide que cada media hora robada al día rinda como una media hora de verdad.
La grabación que se queda en el móvil
La solución obvia es la grabación: la haces tú, o te la pasa un compañero. El archivo llega, y ahí se queda. Porque volver a escuchar una clase cuesta lo mismo que la clase: dos horas son dos horas, y en la práctica más —se vuelve atrás, se pausa para escribir, se pierde el hilo.
Así el archivo del martes espera, el del jueves se pone detrás, y a las tres semanas hay seis horas de audio que no vas a abrir nunca. No es pereza, es aritmética: cada clase nueva aumenta la deuda en vez de reducirla. Y queda la peor sensación de la carrera hecha trabajando —ir siempre por detrás, sin saber de cuánto.
Lo que cambia si la clase se lee
Subes el archivo y sigues con lo tuyo
Desde el móvil o el ordenador, también una nota de voz de iPhone. No hay que quedarse mirando: se sube y se vuelve luego.
La clase queda escrita entera
Del primer minuto al último, no un resumen. Y al lado, los apuntes ordenados por temas, el glosario de los términos, el mapa conceptual y las flashcards.
Y leer se puede hacer a trozos
Diez minutos en el metro, cinco en la pausa, un cuarto de hora antes de dormir. Retomas donde lo dejaste, cosa que con un audio no funciona igual.
La cuenta cambia ahí: no en estudiar más rápido, sino en que las horas partidas —las únicas que tienes— empiezan a servir. Y para el examen, ocho herramientas leen todas las clases de la asignatura juntas, incluidas las que te perdiste.
Dos cosas que conviene saber antes de registrarse
- Alessandria no graba la clase por ti. Dentro de la aplicación no hay ninguna grabadora: el archivo tienes que tenerlo ya, grabado por ti o pasado por un compañero. Quien llega buscando una app para grabar clases debe saberlo aquí, no después de registrarse.
- No es instantáneo. Una clase larga tarda un rato en quedar escrita. No es una espera a la que haya que asistir —se sube y se vuelve luego—, pero no es apretar un botón y tenerlo.
- Una clase es audio o texto. No entran PDF, ni diapositivas, ni imágenes, ni vídeos.
Y grabar en clase no siempre está permitido: depende del profesor y de tu universidad. Eso se pregunta antes, y no es algo que una aplicación pueda resolver.
Cuatro minutos de Economía, y lo que queda
…la elasticidad precio de la demanda, que es lo que os va a caer seguro. Es cuánto cambia la cantidad demandada cuando cambia el precio, en porcentaje sobre porcentaje. Si sale mayor que uno en valor absoluto, demanda elástica: subes el precio y los ingresos totales bajan, porque la gente se va. Si sale menor que uno, inelástica: subes el precio y los ingresos suben, y por eso el ejemplo clásico son los bienes sin sustitutos cercanos. Y ojo con el plazo, que a largo plazo casi todo es más elástico, porque da tiempo a buscar alternativas…
Elasticidad precio de la demanda
Definición dada en clase: variación porcentual de la cantidad sobre variación porcentual del precio.
Elástica (|E| > 1): si sube el precio, los ingresos totales bajan.
Inelástica (|E| < 1): si sube el precio, los ingresos totales suben. Ejemplo citado: bienes sin sustitutos cercanos.
Efecto del plazo: a largo plazo la demanda tiende a ser más elástica, porque hay tiempo de buscar alternativas.
Glosario de la clase
Ingresos totales — precio por cantidad vendida: la magnitud sobre la que el profesor mide el efecto de subir el precio.
Lo que sale es la clase entera: se lee en tres ratos, sin volver a escuchar nada.
Ejemplo de demostración: la explicación la hemos escrito nosotros, a partir de nociones de manual. En esta página no hay ninguna grabación de clase ni ninguna palabra de un profesor real.
Preguntas de quien estudia y trabaja
¿Alessandria graba la clase por mí?
No. Dentro de la aplicación no hay grabadora: el archivo de audio tienes que tenerlo ya, grabado por ti o pasado por un compañero. Lo que hace Alessandria empieza cuando el archivo existe.
¿Puedo subir la grabación de un compañero?
Sí, es un archivo de audio como cualquier otro (mp3, m4a, wav, ogg, opus, flac, aac, notas de voz de iPhone incluidas). Un archivo de texto también vale.
¿Cuánto tarda?
Depende de lo larga que sea la clase, y no es instantáneo. Pero no hay que quedarse mirando: se sube, se cierra y se vuelve luego.
Soy estudiante a tiempo parcial. ¿Cambia algo?
No para Alessandria: funciona igual. Cambia para ti, porque ese régimen te reparte los créditos pero no te devuelve las clases a las que no puedes ir —y eso es justamente lo que aquí queda escrito.
¿Se puede usar desde el móvil?
Sí, es una página web: se abre en el navegador del móvil o del ordenador, no se instala nada, y la sesión sigue donde la dejaste.
¿Y si voy con varias asignaturas atrasadas?
Cada asignatura tiene sus clases juntas, y ocho herramientas trabajan sobre todas ellas a la vez: simulacro de examen, test, flashcards, súper resumen. Se lee de verdad cada clase, también las que te perdiste.
Empieza por el archivo más antiguo
El de la clase que llevas semanas sin abrir. Súbelo y mira cuánto se lee en el trayecto de mañana.
Las dos primeras clases son gratis. Sin tarjeta.